Tipologías de creencias del profesorado con relación a las tecnologías digitales

La tipología de creencias que ofrece Mama y Hennessy (2013) nos muestran cuatro principal posturas o actitudes hacia las tecnologías digitales (TD) de las cuales sólo una se muestra expresamente contraria a la utilización de dispositivos digitales y otros recursos tecnológicos en la práctica docente dentro del aula. Las demás tipologías valoran positivamente la introducción de las TD en los sistemas educativos, consideran que contribuyen al cambio metodológico (especialmente de corte constructivista) y observan que fomenta el cambio de rol docente hacia posiciones menos relacionadas con la transmisión y más vinculadas con el acompañamiento y la orientación. El efecto motivacional de las tecnologías es subrayado como una ventaja competitiva con relación a otros recursos didácticos tradicionales. Se muestran también como fuente de información con una riqueza y calidad excepcionales para el enriquecimiento de los entornos de enseñanza-aprendizaje.

La descripción de cada tipología nos permite establecer diferencias en las creencias específicas sobre las TD en la educación. El «Tipo I» ofrece una práctica de aula que los investigadores definen como «De integración», donde el uso de las TD está directamente relacionado con los objetivos de aprendizaje y conduce a un cambio metodológico. Su perspectiva sobre las TIC en la educación es de «Diversificación», puesto que consideran que las TD pueden orientarse hacia las diferencias individuales del alumnado y sus estilos de aprendizaje. Consideran que fomentan el constructivismo como metodología docente y el aprendizaje autónomo. El principal impacto lo observan en la reconsideración de su rol como profesores.

El «Tipo II» lleva a cabo una práctica de aula que se define como «Incremental» porque el uso de las TD mejora la práctica ya existencia. Consideran que las TIC son fascinantes por sus características multimedia y, en este sentido, las valoran como medio para enriquecer sus clases. No se plantean una modificación sustancia de sus metodologías, buscan adaptar los recursos a las prácticas consolidadas. Se perciben como un elemento motivador para los estudiantes por su riqueza expresiva y se consideran básicas como herramientas en sí mismas que los alumnos deben dominar para su futura inserción laboral.

El «Tipo III» muestra una práctica de aula que los investigadores denominan «Incidental» puesto que el uso de las TD es ocasional y esporádico. Fundamentalmente valoran las TIC como herramienta para el desarrollo de tareas administrativas que facilitan las actividades del profesorado. Para los alumnos es una ayuda en el acceso y recuperación de información. También consideran que son necesarias para desarrollar habilidades técnicas. Sus creencias sobre el impacto de las TD en el cambio metodológico no se aprecia en sus prácticas docentes. Son usuarios de las TIC para la preparación de sus clases, pero no hacen un uso habitual dentro del aula.

 

Por último, el «Tipo IV» representa a una tipología de docente cuya práctica de aula se describe como «De evitación», es decir, se excluye de la práctica docente de manera explícita y consciente el uso de las TD. La creencia más poderosa tiene que ver con la percepción de que las tecnologías digitales son una amenaza real para el profesorado puesto que son introducidas con la finalidad de sustituirles a medio y largo plazo. Su concepto de enseñanza y de aprendizaje es incompatible con la introducción de estos recursos, que se consideran prescindibles en la labor docente. También son consideradas como un factor que mina la autoridad del profesorado, distrae la atención de los estudiantes y entorpece la relación personal entre docente-alumno. Estos profesores no creen que
las TD tengan ningún impacto en su práctica docente.

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